Una vez leí en una novela de Salman Rusdhie que para enterder al personaje uno tenía que beberse –casi hasta el hartazgo- toda su historia. Pienso que con México pasa algo parecido. Para mí, México es un enorme rompecazas que alguién con un manotazo puso todas las piezas patas pa´ arriba. Y por eso no es fácil entenderlo, ni clasificarlo, porque en la realidad existen muchos Mexicos y uno está inmerso simplemente en uno de ellos. Inmerso sin posibilidad de ver más allá, de ver todas las piezas.
Esa es realmente una de las razones que me hicieron regresar a México hace 6 años, cuando vivía en Singapur y había alguna posibilidad de quedarme más tiempo. La razón era que no conocía mucho de México, que no había viajado suficiente por mi propio país y no podía amarlo ni rechazarlo. Si uno ha vivido fuera de su país aprende esas dos cosas: a criticarlo sin misericordia pero también a quererlo sin rencor.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen