Hace justo una semana nevó en Saarbrücken. Fue una breve llovizna de nieve pero lo suficiene para emocionar a alguien que nunca antes había visto nevar. Eran alrededor de las 11 de la manana y desde la ventana del salón del curso de alemán vi cómo caía la nieve. Una amiga me dijo que pidiera un deseo. Yo sé que se me cumpliá.
Al otro día, los techos de las casas, asi como los autos estacionados en la calle, tenían una fina cubierta blanca. Bien vale el frío por ver el horizonte pintado de blanco.
Dienstag, 20. November 2007
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