Samstag, 19. Januar 2008

Mande usted!


El “Ja, Klar!!” me recuerda al „mande usted”.

Tenía como un mes en Alemania cuando conocí a un colombiano, platicamos muy breve, pero de pronto, como suele pasar, los egos de los latinos afloraron en el extranjero.

Yo creo que no le caí muy bien. Pero bueno, algo me dijo que no alcancé a entender y dije “Mande?”. Él se calló, sonrió socarronamente y preguntó: Mexicano verdad?. Yo dije: sí, cómo lo sabes?. Por el “mande usted”, respondió.

No era la primera vez que lo escuchaba, alguna vez, con latinos ya había salido ese tema. Piensan que los mexicanos estamos acostumbrados a obedecer, que siempre hemos sido sirvientes y que por eso, seguimos diciendo “Mande usted”.

Yo soy mexicano y la únicca respuesta que tengo es que ese “mande” se usa principalmente con los padres, con la idea de respeto, de ahí, se generaliza a las demás personas, pero no tiene la idea de sumisión.

Sin embargo, debo admitir que las expresiones como “Ja, Klar!!” o “Mande”, deben de tener su historia y su pasado y quizá también algo de verdad.

Lo mejor es un poco de autocrítica para ir quitando estas palabras obsoletas que ya no tienen razón para ser usadas.

Ja, Klar!!


Ahora que empiezo a entender la mayor parte de las conversaciones en alemán, puedo decir que la idea de que los alemanes hablan como si estuvieran enojados, no es cierta.

La verdad es que ahora puedo hasta encontrar un ritmo , si no melodioso, por lo menos agradable.

Sin embargo, también ahora puedo ser capaz de entender palabras o expresiones que no me gustan. Éste es el caso del “Ja, Klar!!”

Voy a poner un ejemplo:

Imagínense que yo le comento a un amigo que el fin de semana se me ocurrió salir sin mapa y me perdí dos horas en el bosque. O que por no pagar a tiempo me cobraron más por regresar el video a la biblioteca.

Puedo decir que en el 70% de los casos mi amigo alemán me diría la frase:

“Ja, Klar!!” que significa “Sí, claro”.

Pero generalmente la gente la pronuncia con un tono exagerado, como diciendo: “Sí, claro, qué pensaste tonto”.

A mí me molesta ese tono, pero a los alemanes no. Parece que todos lo usan y a nadie le choca. Estoy casi seguro que nadie quiere decir que eres un tonto, pero a mí me suena a eso.

Yo estoy acostumbrado a escuchar y muchas veces a sorprenderme de lo que me cuentan, me gusta tener todavía la capacidad de sorprenderme hasta de las cosas más insignificantes.

Dienstag, 8. Januar 2008

Eficiancia A

Cuando compramos el refrigerador me sorprendió que todos los electrodomésticos en Alemania tuvieran una etiqueta que describía la eficiencia en el consumo de la energía.

Eficiencia A se entiende que el producto para hacer su función gasta menos energía y Eficiencia D obviamente es un producto anticuado que malgasta energía. Esto es muy importante porque aquí si algo es caro, es la electricidad. Las tiendas sólo ofrecen productos con eficiencia A, B y C.

Esta idea de la eficiencia parece ser muy importante aquí. Aparece por todas partes incluso en las menos imaginadas...

Por ejemplo, la primera vez que fui al dentista porque necesitaba una amalgama, fui sorprendido por la eficiencia del trabajo. Me había registrado para una consulta y esperé en una sala alrededor de 5 minutos. Llegó la asistente y me pidió que pasara al consultorio. Me senté en el clásico sillón reclinable mientras Elke le explicaba a la Doctora cuál era mi problema.

Entendida la cuestión entraron dos asistentes al consultorio y empezaron a preparar todo, cuando todo estuvo listo la doctora hizo su aparición, me saludó y puso a funcionar el sillon reclinable hasta que estuve totalmente horizontal. Prácticamente sin necesidad de palabra las asistentes hacían su trabajo, una puso la luz, la otra me aisló la muela y la doctora tomó el taladro y a trabajar se ha dicho. Una asistente estaba pendiente aspirando el exceso de agua, la doctora sin miramientos taladraba mi pobre muela y la tercera ya preparaba una mezcla para tapar la muela. Terminó el taladro, sentí el agua, el aire, el algodón y al momento la pasta con lo que quedó terminado el trabajo.


La doctora me pidió que hiciera otra cita para revisar otra muela. Se despidió muy cortés y se fue. Me levanté aturdido todavía, fui a la recepción y solicité una cita para la siguiente semana. Di las gracias y salí. Vi mi reloj y la visita al dentista había tardado en total 25 minutos. Eso es eficiencia.

En México ir al doctor por lo menos tarda una hora, en lo que esperas, en lo que te platica el doctor, en lo que te pregunta si te duele o no, en lo que él mismo prepara muchas veces la solución, en lo que haces teatro, yo generalmente terminaba dormido por la luz.

Aquí nisiquiera pude acomodame, un, dos, tres y listo. Todo estuvo muy bien, sin quejas, pero pienso que faltó un poco de tacto, cuando caminaba en la calle me sentí literalmente como un auto que acababa de salir de la hojalatería y no como un paciente que acaba de visitar al dentista. Falta mimar más al cliente, pienso que eso es importante aunque no sea eficiente.

Roberto Cortés

Montag, 7. Januar 2008

Der, Das oder Die

Hace 6 meses llegué a Saarbrucken, tardé más de un mes en iniciar mis estudios de alemán y no muy convencido comencé el curso del segundo nivel, segunda parte.

Dos años antes, había tomado 3 cursos en México, tres cursos que representaban el primer nivel. Pero aquí no había segundo nivel y no quería iniciar otra vez desde cero.

Por eso tomé el curso de segundo nivel, parte dos - que a demás era intensivo de tres semanas-. Pronto me di cuenta que no había sido buena idea, de lo aprendido antes prácticamente todo había olvidado y tratar de emparejarme en el curso me costó muchísimo. Obvié los detalles para centrarme más en la gramática.

Aquí debo aclarar que el alemán es un idioma nada sencillo, hay conjugación, hay un sistema de posición del verbo que te revuelve la cabeza -el verbo siempre debe estar en segunda posición- que te hace formar oraciones como: "ayer he para ti un periodico en la esquina comprado."

Y su especialidad es la declinación del artículo definido que dependiendo si el sustantivo funciona como objeto directo u objeto indirecto va a sufrir modificaciones. Pero si no sabes el género de las palabras estás perdido.

Así llego a donde estoy. La gramática la entiendo, me equivoco todavía con el verbo y soy un caso perdido con la declinación de los artículos definidos. Hagan de cuenta que hablo español cometiendo errores con los verbos ser y estar. Algo básico, que no interrumpe la comunicación pero que todos se dan cuenta que está mal.


Paciencia, este año, mi propósito es regresar a lo básico he ir aprendiendo los sustantivos junto con su género.


Feliz 2008 Roberto Cortés