Dienstag, 24. November 2009

El transporte en Saarland

El transporte en Saarland,

Si hay algo que me puede sacar de quicio, después del clima, es el sistema de transporte en Saarland.

Me explico: Para bien o para mal, yo estoy acostumbrado a la forma de vida de la ciudad de México, una vida agitada, donde todo es de prisa y donde la impuntualidad es la norma. Bueno, pues soy genéticamente impuntual, aunque hago todo lo posible por llegar a la hora.

En México, estamos acostumbrados a sacarle jugo a cada minuto, por ejemplo, tienes una cita de negocios a las 5 de la tarde, tienes el tiempo justo, pero todavía te atreves a escribir un par de correos y saludar a tu chica en el messanger. Contestas una llamada telefónica mientras tomas tu portafolio y sales de la oficina confirmando a tu cliente que llegarás con puntualidad (o 5 minutos tarde, por lo mucho). Sales a la calle y tus neuronas se ponen a trabajar para encontrar el mejor atajo para llegar, esquivando todo tipo de obstáculos: semáforos, embotellamientos, marchas, inundaciones, construcciones, etc. A la vez que sopesas: metro, pesero o taxi. Decides pesero. Llegas a la esquina y si pasan 40 segundos y no ha llegado un pesero, tomas como segunda opción el taxi. El taxi en México es muy económico aunque tiene sus riesgos...

Tomas el taxi y, a la mexicana, le pides al conductor que se vaya hecho la Chin... y si encuentra un semáfono, que tú se lo pagas. Así, en un abrir y cerrar de ojos, estás con tu cliente. Eso es eficiencia.

Sin embargo, aquí en Saarbrücken, los autobuses pasan en un periodo que puede variar de 7 a 20 minutos. Y normalmente tienen un tiempo establecido. Lo peor de todo, es que a veces llegan antes de la hora.


Para un chilango es la muerte. No puedes sacarle jugo a los minutos, tienes que salir a la hora. Claro, si no sabes a qué hora pasa el autobús estás frito, porque tendrás que esperar. Esperar es la peor tortura para los impuntuales.


Nada está hecho para ti. Los horarios están hechos para la gente puntual. Tú piensas que salir con 30 minutos de anticipación será suficiente, pero te enteras que el autobús ha pasado justo a la hora y 28 minutos. Es decir, para un recorrido de 6 kilómetros tienes que salir, 40 minutos antes.

El siguiente autobús pasará 10 minutos antes de la hora y nada del mundo te hará llegar a tiempo. No hay peseros. No hay taxis en la calle, sólo en los sitios de taxis. Llamas a uno? Demasiado caro. No, no es una alternativa. El autobús ya es caro: 2 euros 30. Más o menos 40 pesos mexicanos.

Pura bilis, es mejor la bicicleta, aunque llegues con sudor en la frente. Claro, en invierno, lo piensas dos veces. No sólo es el frío, el problema es que el invierno alemán muchas veces incluye lluvía o nieve.


Así las cosas, sólo hay dos opciones: exagerar y salir con mucho tiempo de anticipación o darte por vencido y llegar tarde, muy tarde a tus citas.

Roberto Cortés