Tengo más o menos 8 meses en Alemania y lo que más me ha extrañado es que la gente no sabe ser feliz. Parece que nada es suficiente para ser feliz. No es suficiente con tener una buena economía, o una moneda fuerte, no es suficiente con tener dinero en el banco o un seguro de desempleo. Ni viajar ni tener un auto nuevo. No quiero decir que no conozcan la felicidad o que no rían. Lo hacen pero no conocen esa felicidad pequeñita, fugaz, tonta, que sí hay, por ejemplo, en México y muchos países latinoamericanos.
No quiero idealizar. La gente sufre mucho en México, pero tal vez por ignorancia o quizá por valemadrismo, - yo quisiera pensar que es por filosofía de vida- pero siempre busca un espacio, le roba unos segundos al reloj, inventa una excusa para reir, para relajarse, para burlarse aunque sea de sí mismo. Y a pesar de no tener dinero en el banco, ni trabajo seguro, cómo nos gusta juntarnos los viernes, platicar un poco, tomar unos tragos, comer unos tacos y hasta bailar.
Ya sé que es sólo una evasión de la realidad, pero en ese sentido, es tan sano evadirse de la realidad cuando la realidad te amarga la vida.
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